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Euribor

Relación entre el Euribor y las hipotecas

Hipotecas y Euribor

El cálculo del Euribor se determina, como promedio del tipo de interés que, mediante un tipo de encuesta, declaran los principales bancos que tienen actividad en Europa. Este tipo de interés es el que se utiliza como referencia, para los préstamos bancarios o créditos.

El tipo de crédito que más figura, son los préstamos hipotecarios vinculados a la adquisición de viviendas.  En ellos, el Euribor tiene mucha influencia, en la definición del coste final del inmueble.

Cuando se solicita un crédito hipotecario, lo primero que inquieta al beneficiario, son los intereses que va a pagar sobre la hipoteca.

Es potestativo de los bancos, elegir entre establecer intereses fijos que se mantienen inalterados, mientras dure la vigencia de la hipoteca, o, por el contrario, establecer intereses variables.

Al optar por intereses variables, el banco periódicamente, revisa el valor de la tasa de interés aplicada y lo adapta al estado actual de la economía.

Es en estos casos, en donde las entidades bancarias, emplean el Euribor como referencia del índice económico para las hipotecas.

En España, por ejemplo, cuando las entidades bancarias deciden otorgar algún préstamo hipotecario, es común que utilicen como índice de referencia, el Euribor a un año.

Luego, para calcular el interés que emplearán sobre la hipoteca, le añaden un pequeño diferencial. Es por eso que, al momento de gestionar un crédito hipotecario, debes conocer el valor del Euribor.

Esto es importante, porque dependiendo del comportamiento en que esté dicho índice referencial, podrás determinar cuál es la hipoteca del mercado, que mejor se adapta a tus condiciones económicas.

Desde la perspectiva del usuario final, con un Euribor en alza, las hipotecas de interés fijo son generalmente, más económicas que las de interés variable.

Lo contrario ocurre con el Euribor en baja, momento en el cual, las hipotecas de tasa variables, serán siempre algo más baratas que las fijas.

Cuando está el Euribor en baja, incluso en valores negativos, es cuando más se han promocionado las hipotecas fijas en España.

Al suceder esto, se percibe en el medio, que la tendencia apuntala hacia una prolongación en el tiempo de la caída del índice. Es decir, se pronostica que no subirá.

Cuesta entender que, en algunos períodos, esté el Euribor en negativo. La explicación de esto, es sencilla y compleja a la vez.

Un Euribor en negativo, significa que los bancos pueden conseguir dinero a bajos costes, pero les cuesta mucho más tenerlo depositado.

Esta situación trae como consecuencia, que las entidades bancarias, para protegerse, prefieran prestarse dinero entre ellos con intereses negativos.

De esta manera, la banca pierde menos, comparado con la opción de depositarlo en el Banco Central Europeo.

Por esta razón, en la compleja dinámica financiera, en los momentos en que el Euribor está en baja, los bancos desarrollan mayores estrategias, para incentivar la contratación de hipotecas fijas. ¿La razón? Es la mejor manera para proteger sus rentas.

Con el Euribor en bajos mínimos, para los bancos son poco rentables las hipotecas variables. Por lógica, las entidades bancarias favorecerán a aquellos, que prefieran obtener préstamos hipotecarios a interés fijo. ¡Todo dependerá del cristal con qué se mire!

Con certeza podemos afirmar que, cuando el Euribor baja, las hipotecas también disminuyen y los deudores hipotecarios disponen de mayor fluidez económica, para así afrontar sus gastos. Esta liquidez generalmente la emplean, para consumir otros bienes.

España se caracteriza por ser un país, con una gran preferencia de préstamos hipotecarios a interés variable.

En momentos críticos del Euribor, ni siquiera los grandes esfuerzos de la banca, por estimular la migración hacia créditos con tasas fijas, han podido modificar esta tendencia.

Sin embargo, esto puede ser un arma de doble filo. La modalidad de hipoteca variable, supone un gran riesgo, que depende directamente del comportamiento del Euribor.

Cuando éste manifieste subidas repentinas, el deudor hipotecario sufrirá las consecuencias de pagar cuotas más elevadas.